









Trabajo Práctico:
Los Viajes de Gulliver. Rastreo bibliográfico.
1) Convergencia entre forma y contenido.
Andrés García Londoño, en su artículo Gulliver y la misantropía, inicialmente no atribuye una forma específica a la obra “Los Viajes de Gulliver”, de Jonathan Swift, sino que enumera las asignadas a la misma por las diversas clases sociales contemporáneas a su primera publicación. Obra polimorfa y polisémica, cada grupo identifica en ella la forma y el contenido que reconoce afín con sus intereses y/o necesidades.
“Todas las clases sociales encontraron algún atractivo en el libro. Los nobles, una sátira política; el pueblo, un relato de aventuras; el clero, lecciones de moral; los intelectuales, un estudio sobre la naturaleza humana; los desengañados, una poderosa obra que estimulaba su resentimiento.[1]
Identifica luego a la sátira como rasgo formal esencial de esta novela, valorando en ella la posibilidad de enfrentar a la sociedad con su propia imagen, descubierta de toda falsa apariencia. Afirma también que su uso se encuentra ligado a la inquietud del autor que la manipula, ante los conflictos, dificultades y/o debilidades de la sociedad –no del individuo- en la que se encuentra inserto.
“La gran sátira es el arte de rasgar los harapos con que la humanidad cubre su espantosa desnudez. Por estar inevitablemente ligada a una valoración, hay en ella un componente moral intrínseco. (…)la historia de la sátira nos muestra cuán estrechamente está emparentada con la preocupación por los problemas sociales. (…)mientras el cínico carece de esperanza, el satírico es, muchas veces a pesar de su voluntad, propietario de una verdad defraudada(…)”[2]
“No es entonces una casualidad que en los Viajes de Gulliver el Deán se afane en plasmar sociedades, pues es la sociedad, no el individuo, la causa de la ira de Swift y es a ella a quien va dirigida el fondo de su sátira.”[3]
Enrique Luis Revol afirma en Nuestro contemporáneo Jonathan Swift lo hasta aquí expuesto, citando palabras del propio autor:
“Yet malice never was his aim;
He lashed the vice, but spared the name;
No individual could resent,
Where thousands squally were meant-.
(Pero nunca lo hizo con mala intención;
Censuró el vicio, pero calló el nombre;
Nadie en particular podía resentirse,
Cuando a miles se refería por igual-.)
Según el mismo Swift escribió en los Verses ontheDeath of Dr. Swift, en líneas que hasta hoy constituyen la descripción más exacta de su formidable obra satírica. (…) en Swift la sátira no tenía nada de gratuita. En otras palabras, no procedía de un simple impulso psicológico, para aliviarse de la ponzoña que llevaría en su interior.”[4]
García Londoño señala también que Swift examina a la sociedad francesa a través de la construcción literaria de una cultura no sólo diferente sino extraña a ella, imponiéndole de esta forma reflexionar involuntariamente sobre sí misma, bajo la apariencia de un juicio crítico erigido sobre otra, ante la cual no se reconoce.
Swift escribió la novela con sólo dos referentes: la lectura de libros de viaje que le enseñaron la jerga que debía usar el doctor Lemuel Gulliver, y sus propias observaciones respecto al mundo humano en general e Inglaterra en particular. Usó el mismo procedimiento que empleara Montesquieu en las Cartas Persas (1721): analizar la sociedad europea situándose en una cultura extraña, para poner de manifiesto sus injusticias, sus absurdos y sus hipocresías.”[5]
Al igual que García Londoño, en el artículo“Swift y la sátira”se define a dicho autor como a un escritor atento y sensible a los conflictos sociales de su época, quien asimila a la sátira con un espejo, en cuya imagen devuelta sólo pocos se reconocen, favoreciendo la recepción afable del lector y evitando la posible resistencia que su propio retrato le impondría a su juicio o examen sobre ella.
“Fundamentalmente es un escritor satírico: zahiere los defectos humanos en general y los vicios de la sociedad en que vivía en particular. Pero esta característica exige inevitables precisiones: habitualmente se piensa que la sátira entraña un distanciamiento cómico con respecto a las pasiones humanas e inclusive se suele opinar que conduce a cierta crueldad y desdén de las imperfecciones del hombre. Cabe sostener, con un buen margen de certeza que esta interpretación es errónea, y ello resulta aún más evidente en Swift: su actitud asume un aspecto corrosivo y hasta agresivo, su temperamento borrascoso lo empuja casi espontáneamente hacia el humor negro; pero detrás de su denuncia hiriente es posible percibir a un individuo profundamente compasivo cuya amargura nace de sus propios sufrimientos y de su identificación con el sufrimiento ajeno. Para Swift, la sátira es un disfraz de la angustia, de los profundos sentimientos que puede sentir por la mujer amada, del indecible dolor que le produce la miseria del prójimo. En La batalla de los libros, él mismo puntualizó el equívoco fácil a que puede inducir el aspecto superficial de sus escritos: “La sátira –decía- es una suerte de espejo, en el que los observadores ven reflejadas las caras de todo el mundo salvo la propia; este es el motivo de que la reciban complacidamente y de que pocos se vean retratados en ella”.[6]
Se afirma también que Swift utiliza recursos expresivos opuestos a la sensibilidad que movilizó la escritura y a la conmoción que aspira generar: impersonalidad vs. desasosiego; burla vs. emoción:
“(…)como todo gran maestro de la sátira social (…)lleva la exposición hasta sus últimas consecuencias y mediante la exageración demuestra, por contragolpe, el profundo desasosiego que le producía la desdicha de sus compatriotas y el injusto derroche que –por indiferencia o despotismo- se estaba haciendo de la infancia. La demostración adopta una apariencia abrstracta, impersonal, casi científica, como la misma insensatez que le da origen; de tal forma, la tesis exhibe sin atenuantes la escasa diferencia que hay entre el desatino propuesto y la realidad contemporánea; en ese momento la burla se torna emoción e ilumina deslumbradoramente el objeto concreto de la proposición: el ser humano desvalido.”[7]
En consonancia con este artículo, afirman Howard Rochester en Jonathan Swift y “Gulliver”:“(…)su sátira, presentada muchas veces en forma indirecta y aun tortuosa, es el instrumentoque ha perfeccionado para ahuyentar al lector del complaciente engaño de sí mismo y de la actitud soberbiamente tranquila con que se suele consentir la debilidad como un derecho y abrazar los excesos como una afirmación de independencia. (…)Swift no es genuinamente solemne, y cualquier asomo de solemnidad no pasa de ser una travesura de su ironía.”[8]; y Revol en el artículo de su autoría ya citado: “(…)también A Swift le disgustaban bastante varias características principales de sus caballos fantásticos y que, al presentarlos con aparente simpatía, procedía tan irónicamente como, tiempo después, al proponer la conversión de los niños irlandeses indigentes en comestibles. Y he aquí la máxima virtud estilística de nuestro autor: un espíritu muy dolido (y muy rabioso, de vez en cuando) que sabe expresarse siempre, en el plano literario, con una perfecta compostura.”[9]
Este último crítico asevera que el autor utiliza un narrador en primera persona como recurso que le permite apropiarse de la voz dominante en el relato y expresarse a través de ella. En tanto voz testimonial que sucesivamente solicita crean en ella, ¿es in/cuestionable? ¿Su subjetividad comprometida la hace falible? ¿O la exime de toda duda?
“Asumir un papel, pretender ser alguien muy diferente de la persona que realmente era y hablar muy seriamente con la voz de esa persona, fue siempre uno de los artificios favoritos de Swift.”[10] (Pág. 194)
1) 2) Diferencias entre Yahoos y caballos dotados de razón. Caracterización.
GARCÍA LONDOÑO, Andrés. Gulliver y la misantropía:
“(…)losHouyhnhnms, los caballos racionales, entre quienes no hay gobierno, ni guerra, ni leyes, ni crímenes, ni mentiras, ni castigos, por lo que Gulliver encuentra grandes dificultades para siquiera conversar con ellos, pues los Houyhnhnmscarecen incluso de tales conceptos. (…)sociedad de animales dotados de Razón donde las decisiones son tomadas en común, las acciones se realizan buscando el bien general y se acepta la muerte con naturalidad. (…)Gulliver nos presenta a los Yahoos, describiéndolos en principio como los más horribles y deformes abortos de la Naturaleza; hasta que luego descubrimos que no son más que humanos degenerados, que sirven como contraposición a los perfectos Houyhnhnms. Es indescriptible el horror de Gulliver al comprender que él mismo es un Yahoo, y para colmo de males, como dictamina su sabio amo Houyhnhnm, un Yahoo barnizado con una minúscula capa de razón que no sirve para otra cosa que para multiplicar sus vicios y adquirir nuevas corrupciones(…)” (Pág. 83)
2) Hipótesis sobre la perspectiva crítica de Swift. (Misantropía)
GARCÍA LONDOÑO, Andrés. Gulliver y la misantropía:
“Es sabido no sólo que la amargura puede ser a veces la madre del humor, sino también que en ocasiones el humor es la única forma de sobrevivir a la amargura. Sin embargo, al leer a Swift uno se pregunta, mientras ríe, de dónde sale esa visión de la humanidad como un todo color noche, esa necesidad de arrancar a tiras la piel de la propia especie. Y una vez conocemos los detalles de la vida del deán de Saint Patrick desembocamos directamente en una pregunta aún más incierta: ¿Puede la misantropía, manifestada en la crítica despiadada del hombre, combinarse con un amor sin futuro por la humanidad?” (Pág. 77)
“Denuncia en diversos escritos las inhumanas actividades coloniales de los ingleses, se opone a impuestos injustos, y satiriza con saña las acciones del gobierno y las modas de la corte. La indignación de Swift respecto al yugo que sufre su país dará su mayor muestra con la publicación de Una modesta proposición en 1729, la mejor sátira sobre la injusticia humana de toda la literatura universal.” (Pág. 79)
“No resulta nada original decir que Swift era misántropo. (…)Lo que sí resulta sin duda fascinante es encontrar las bases donde se funda tal afirmación. ¿Qué es lo que hace a Swift un misántropo? ¿Qué parte del comportamiento humano subleva su espíritu hasta llevarlo al desprecio de su propia especie?
(…)lamisantropía de Swift se manifestó ante todo en su escritura.
(…)publicaba en forma anónima (…)se servía de la escritura como de una herramienta, no más importante para él que la azada para un labrador. Un medio, no un fin.
Entonces, si no le importaban la fama o el dinero, ¿qué quería con tanta fuerza exclamar Swift para aceptar el esfuerzo que, incluso para una persona de su talento, implica escribir?
“Los cuatro viajes que componen la obra [Los viajes de Gulliver] tienen cada uno objetivo diferente en la mira.
El primero, el viaje a Liliput, es ante todo una crítica de la corte inglesa y sus múltiples mezquindades. (…)El análisis de la política es implacable. Los cargos de la corte no guardan relación alguna con el mérito, sino con el talento para divertir a los sobreanos.
(…)El segundo viaje, donde Gulliver va a Brobdingnag, la tierra de los gigantes, es una mirada sobre Europa desde una tierra humana pero un poco más justa, donde predomina la poca razón de la cual es capaz el hombre. (…)El Deán creía que incluso entre gigantes morales, serían visibles mil pequeños defectos (…)nos dice que quien no encuentra defectos en lo humano es porque no se ha reducido a sí mismo lo suficiente.
En el tercer viaje, donde Gulliver viaja al país de Lupata, la isla volente, Swift critica con dureza los pretendidos triunfos de la Razón, de los que tanto se enorgullecía una sociedad como la inglesa, que comenzaba a convertirse en una sociedad científica. (…)En el mismo viaje conocemos la academia del país de los Balnibarbas, donde encontramos experimentos tan absurdos(…) Bastante claramente Swift muestra su desconfianza en la tecnología. La tercera escala de este mismo viaje nos lleva a la isla de Glubbdubdrib, donde (…)Gulliver puede (…)demostrarnos dos cosas: la primera, su tesis tantas veces vista de que el hombre actual es una degeneración del hombre primitivo. La otra tesis de Swift es que poco hay de glorioso en la historia humana, por ser básicamente una suma de mezquindades, traiciones, mediocridad y malentendidos. El último lugar que visita Gulliver en este viaje es la isla de Lugnagg(…). Con ello Swift no sólo pretende demostrar que la muerte personal es una bendición, sino también que la degeneración en cualquier campo es inevitable.” (Págs. 81 a 83)
“[En] El cuarto y último viaje(…) Usó el mismo procedimiento que empleara Montesquieu en las Cartas Persas (1721): analizar la sociedad europeasituándose en una cultura extraña, para poner de manifiesto sus injusticias, sus absurdos y sus hipocresías.” (Pág. 81)
“(…)mientras el cínico carece de esperanza, el satírico es, muchas veces a pesar de su voluntad, propietario de una verdad defraudada(…)
El deán tenía una esperanza, de lo contrario jamás se habría comprometido en una lucha que parecía en vano. Una lucha contra las injusticias de una corte, la miseria de los hombres y la opresión de un país. El Swift que tomó a su cargo el defender los intereses de los oprimidos y denunciar los atropellos de los poderosos, es el mismo que plantea el exterminio de la humanidad. Y ello no puede dejar de sorprendernos… Hasta que comprendemos que la contradicciónno existe si lo que Swift defiende son unos valores que encuentra superiores a la naturaleza humana, más importantes aun que la supervivencia de toda la humanidad.
Nunca somos tan despiadados en nuestros juicios como cuando nos defrauda aquel que una vez amamos. (…)En la mediocridad de la humanidad frente a los valores que anhela, encuentra la desesperación.
A diferencia de los utópicos, Swift no sueña con lo que podría ser. Admite lo que existe y acepta que los valores nunca serán alcanzados. (…)Y lo que le resulta insufrible es que la especie humana se adjudique esos valores supremos sin merecerlos, como es el caso de la Razón, que bajo la interpretación de Swift es una mezcla de intelecto e integridad moral.
En una carta a Pope, Swift mismo declara la contradicción que caracteriza a su misantropía: “(…)Pero principalmente yo odio y detesto a aquel animal llamado hombre, aunque puedo amar intensamente a John, Peter, Thomas y así en adelante. (…)He reunido materiales con la intención de escribir un Tratado que pruebe la falsedad de aquella definición animal rationale, y muestre que debería ser sólo rationiscapax. Sobre este gran principio de la Misantropía(…) el edificio entero de mis Viajes está erigido…”
No es entonces una casualidad que en los Viajes de Gulliver el Deán se afane en plasmar sociedades, pues es la sociedad, no el individuo, la causa de la ira de Swift y es a ella a quien va dirigida el fondo de su sátira.” (Págs. 84 y 85)
ROCHESTER, Howard. Jonathan Sswift y “Gulliver”.
“la fuerte reacción de la sátira de Swift (…)ha sido provocada por su intenso empeño en que los hombres, dejando su soberbia y su olvido de la muerte, aprovechen esa capacidad de razonar y vivir de acuerdo con la razón, en lugar de entregarse a un fácil optimismo o al complaciente entusiasmo de moda o a la proclividad al egoísmo, la indiferencia y la injusticia o a la bestia que acecha en la condición humana. Alejándose de la metafísica y de la teología dogmática, Swift ha deseado, creo yo, el imperio de los vetustos y eternos valores: todo lo que lo sano, lo armonioso y lo bello requieren y todo lo que significan la caridad, la verdad y la razón(…)” (Pág. 64)
3) Vigencia de la literatura de Swift.
GARCÍA LONDOÑO, Andrés. Gulliver y la misantropía:
“Jonathan Swift es un misterio. Un irlandés protestante que se atrevió a defender a los católicos de la opresión inglesa, a pesar de estar abiertamente en contra de su religión. Un hombre ambicioso, que siempre deseó un cargo mejor que aquel que le fue concedido por el destino, y que, sin embargo, restaba importancia a la fama que debía a sus obras, a las que solía publicar en forma anónima y no sólo por cuestiones de seguridad. Un moralista que detestaba el orgullo y que, aun así, se escribió a sí mismo uno de los epitafios más hermosos de la historia. Sin duda de ese misterio nace parte del encanto de sus escritos, que han sobrevivido tres siglos.” (Pág. 77)
ROCHESTER, Howard. Jonathan Sswift y “Gulliver”.
“Entre los individuos de buenos antecedentes culturales, tanto en Europa como en el resto del mundo civilizado, no habrá muchos que no conozcan en forma alguna a Gulliver. Y de seguro la mayoría de los que de niños lo encontraron en sus lecturas siguen pensando en él como protagonista de una de las aventuras más fantásticas de la literatura infantil. En efecto, la extraordinaria popularidad del libro de fácil y amena lectura que se conoce con el título Gulliver’sTravels (Los viajes de Gulliver) se debe a la potente atracción que ejerce en la gente menuda de hoy y ha ejercido en muchas generaciones de preadolescentes a lo largo de los siglos. Y, sin embargo, la obra escrita por Swift –la que, a propósito, es más conocida que cualquier ciencia-ficción- supera la fantasía y tiene una trascendencia más allá de la psicología infantil, pues, lejos de la presunta inocencia de la puericia, se destaca como uno de los ataques más virulentos contra los vicios y la estupidez de los hombres.
Este desmesurado contraste (…)tiene una explicación muy sencilla. (…)El libro publicado en 1726 (…)cuyo texto, a pesar de la claridad sintáctica, trae una sugestiva complejidad de ideas y requiere detenida reflexión, ha sido expurgado y muy reducido por diversos editores y numerosos idiomas, con la conveniente omisión del viaje a Laputa, o sea el tercero, y del cuarto y último viaje, el que lleva al lector al país de los caballos. El pasmoso suspenso, la diversidad de las situaciones, la descripción verosímil y a menudo entretenida de los personajes y sus actos y la atmósfera de maravilla y ensueño, encima de un minucioso realismo en los detalles, coadyuvan a la sencillez del estilo para dar a tales versiones de “Los Viajes de Gulliver” un inmenso encanto semejante y aun superior al de los cuentos de hadas. He aquí los factores comunes a la obra original y a las adaptaciones de ella para niños. De estas dos maneras el libro de Swift ha adquirido dimensiones clásicas y reconocimiento universal.” (Págs. 57 y 58)
REVOL, Enrique Luis. Nuestro contemporáneo Jonathan Sswift.
“El hecho de que Jonathan Swift naciera hace tres siglos, (…)sólo hace más asombrosa la tenaz popularidad de su obra maestra como lectura infantil –en ediciones más o menos purgadas- y, así mismo, su vigencia significativa para la inteligencia actual. (…)¿Cómo explicarnos, pues, la popularidad tan persistente de estos Viajes (…)?
(…)Tal vez sólo los niños muy pequeños crean ya en enanos y gigantones. Y seguimos las aventuras del protagonista de Swift justamente porque estamos convencidos de que el único cuyas dimensiones cambian, de viaje en viaje, es el propio Lemuel Gulliver. Cada uno de los países que el viajero descubre se nos presenta como la exteriorización de una de las actitudes fundamentales que podemos asumir con respecto de los demás, y con respecto de nosotros mismos. De aquí el tremendo poder, la eficacia didáctica(…).
Por otra parte, casi solo otra obra existe –como legado del siglo XVIII, se entiende- que posea una polivalencia significativa comparable para el lector actual” (Pág. 183)
“(…)un ejemplo admirable de cuanto más perdurable es la obra cuyo autor está intensamente preocupado por los problemas, por los grandes y hasta por los pequeños problemas, de su propio tiempo”. (Pág. 188)
López, Ma. Cecilia
DNI 23.376.324
[1] GARCÍA LONDOÑO, Andrés. Gulliver y la misantropía. Pág. 81
[2]Op. Cit. Pág. 84
[3]Op. Cit. Pág. 85
[4] REVOL, Enrique Luis. Nuestro contemporáneo Jonathan Swift. Pág. 187
[5]GARCÍA LONDOÑO, Andrés. Gulliver y la misantropía.Pág. 81
[6]Swift y la sátira. Pág. 431
[7] Op. Cit. Pág. 431
[8]ROCHESTER, Howard. Jonathan Swift y “Gulliver”. Pág. 60