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lunes, 25 de abril de 2011

LÍA ALVAREZ ARAUJO

I.S.P Dr. Joaquín V. González.
Dpto. Lengua y Literatura.
Comisión “B”.
Literatura en Lengua Inglesa.
Alvarez Araujo, Lía.

Soneto 129.

En los sonetos shakesperianos la mujer aparece como objeto de deseo; se produce de esta forma una transgresión respecto del soneto petrarquino donde la mujer es idealizada, así como también el amor por ella (doble idealización). Podemos apreciarlo sobre todo en su dark lady, esta dama es tratada y retratada en su posición ambigua: banal y cotidiana. Un ejemplo de ello es el soneto 129, allí la voz lírica es masculina, es un amante que tiene como destinaria a la dark lady. Ella le pertenece en cuerpo aunque no sea su esposa, es su amante y sabe que no es el único como tampoco ella lo es. Esta voz lírica se permite alusiones de obscenidad, algo que no pasará en los sonetos dirigidos al joven bello. La dark lady está planteada desde su terrenalidad, la aleja de toda idealización.
Este soneto muestra la verdadera condición material humana y terrenal de amor, el amante posee a la dama en cuerpo y obediencia. Se insinúa la lujuria de la dama oscura, lujuria que es de ella:

(…) la lujuria es en acto, y hasta el acto
perjura, sanguinaria, traidora,
salvaje, extrema, cruel y ruda…

La relación entre estos dos sujetos es una relación clandestina. El amante no desea una relación pública, ese tipo de relación es a la que aspira que tenga la dark lady con el joven bello, relación que representa tanto el placer como la fertilidad (doble condición). La voz lirica pone énfasis en que el joven bello tenga una vida monógama con una sola mujer que le dé hijos, y la indicada para ello es la dama oscura. Esta voz lírica siente que ya es tarde para él, siente que ya ha vivido su vida y no gusta de sí mismo (Pero cuando el espejo me presenta/ tal cual soy, agrietado por los años…); razón por lo que quiere unir a esas dos personas, él no desea incluirse. Es notable la diferencia con los sonetos donde se incita al joven bello a formar una relación con la dama oscura, aquí no se hace presente la lujuria sino que se habla de una relación pública, una relación que tiene como fin la procreación.
En el soneto 129 se ve expresado de una forma muy clara el amor sexual, carnal; la caducidad, lo efímero, lo frustrante y reprochable. No estamos ante un idealismo, es totalmente opuesto a ello ya que muestra el mundo en el que estamos y lo que somos, muestra a la persona expuesta a su necesidad básica, a su deseo sexual.

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